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2ª época online

Nº 31

Mayo de 2006

     


     

Hoteles favoritos de Imagen Vasca en Bizkaia


Restaurantes favoritos de Imagen Vasca en Bizkaia


Portada


Panoramas

*Bodegas, gastronomía, arte y paisaje, en el corazón de la Rioja Alavesa


Facetas

*La Hoya, un antiquísimo poblado indoeuropeo cercano a Laguardia


Buen vivir

*Apuntes de la buena vida


Editorial

*Motores del comercio


Agenda

*de actividades del País Vasco


Página abierta

*Cartas al director


Notas y noticias

*de actualidad

     

PARA NO CAER EN LAS GARRAS DE VENDEDORES O EMPRESAS SIN ESCRÚPULOS

Hay que tener mucho cuidado al elegir el proveedor de Internet


Lo que aquí se cuenta no es ficción. El proveedor se llama Jazztel y la oferta es el ADSL hasta 20 megas

Actualizaciones de la situación


No cabe duda de que cada día es más necesaria la utilización de las nuevas tecnologías. Hoy en día Internet nos sirve para hacer muchos negocios. Y para una revista online, como IMAGEN VASCA, es un producto imprescindible. Por eso es necesario contar con una compañía seria, que nos garantice el acceso. Los lectores consultan las revistas online porque saben que este medio es el más rápido. Y espera, por tanto, que nuestra respuesta sea rápida.

 

Pero, ¿qué pasa si no podemos responderle porque nuestra compañía nos ofrece un servicio defectuoso?

 

Hoy en día la oferta de proveedores es cada vez mayor. En principio, se supone que todos ellos son empresas serias. Al menos, mientras no se demuestre lo contrario.

 

Vamos a imaginar

Vamos a imaginar que un día vemos una oferta que nos convence. El precio es atractivo, la velocidad también y el paquete de servicios que lo acompaña también parece serlo. Nuestro único temor es que el cambio de la compañía con la que venimos operando a la nueva no se haga de forma inmediata, con lo que nos podemos quedar unos días sin conexión, desatendiendo a nuestros lectores.

 

Así que lo primero que hacemos cuando conectamos con la empresa proveedora de Internet es exponerle nuestro problema, manifestándole que no podemos estar sin Internet ni un solo día, a lo sumo algunas horas.

 

El comercial que nos atiende nos asegura que la desconexión va a ser, como mucho, de ocho horas. Así que aceptamos la oferta y comenzamos los trámites para cambiar de proveedor.

 

Un día nos llega un contrato por correo ordinario y lo devolvemos firmado. Pasan dos semanas y un día (por ejemplo, el 10 de mayo de 2006) nos encontramos con que Internet no funciona. Como nos tememos que los tiros vayan por ahí, nos ponemos en contacto con el nuevo proveedor que nos confirma que se ha realizado la portabilidad del número. Sin embargo, el equipo necesario para efectuar la conexión no ha salido aún de sus almacenes. Indignados, protestamos al servicio de atención al cliente, a quien decimos que nos sentimos engañados por el comercial que nos vendió su producto. Como explicación nos dicen que tal vez el comercial no sabía que el equipo se enviaba una vez realizada la portabilidad. Esto nos parece aún peor, ya que, en ese caso, una empresa pretendidamente seria está utilizando comerciales que desconocen el producto que comercializan. Tras insistir, nos dice que intentarán agilizar el envío y que, si queremos presentar una protesta, podemos enviar un e-mail (curioso: no nos dan acceso a Internet y nos dicen que enviemos un e-mail para protestar) o un fax, para lo que nos facilitan un número de contacto.

 

Tras numerosas llamadas a ese número de fax, sin obtener respuesta (la línea sonaba y sonaba, pero el fax no respondía), volvemos a llamar al servicio de atención al cliente, que nos dice que posiblemente esté saturado. Le preguntamos si es que tienen tantas reclamaciones como para saturar el fax y nos contesta que, bueno, es que también se utiliza para solicitar la baja del servicio. Lo cual aún nos intranquiliza más, ya que pensamos en que puede haber muchas personas intentando darse de baja sin conseguirlo. En esta conexión, nos ofrecen tomar nota de nuestra protesta y cursarla por vía interna, aunque nos recomienda seguir intentando pasar el fax. Lo hacemos y facilitamos nuestro número de teléfono móvil para que se pongan en contacto con nosotros. Por otra parte, la señorita que nos atiende nos sugiere ponernos en contacto con el servicio técnico por si se puede habilitar una fórmula de conexión transitoria.

 

Así lo hacemos, pero en el servicio técnico nos aseguran que la única forma de conectar es con el equipo que deben enviarnos, ya que la tecnología es distinta a la que teníamos hasta el momento.

 

Por fin, a las ocho y media de la tarde (después de unas cuatro horas intentándolo), conseguimos enviar el fax, exponiendo nuestro problema.

 

No obtenemos ninguna respuesta, así que volvemos a llamar al servicio de atención al cliente, donde nos dicen que el paquete había salido el día 11 de su almacén de logística y que tardaría, como mucho, 7 días, por lo que, si el 18 no lo habíamos recibido, debíamos llamar para que nos facilitasen el número del paquete en Seur y así hacer el seguimiento del mismo.

Imaginemos que escribimos este artículo el día 19, por lo que hemos llamado con el objetivo de conocer la situación y nos dicen que aún no ha salido de sus almacenes.

La realidad

Decíamos al principio “vamos a imaginar...”. Pero resulta que todo lo anterior no es fruto de la imaginación, sino que es real como la vida misma y lo hemos padecido en la empresa editora de esta revista. El proveedor se llama Jazztel y la oferta es el ADSL hasta 20 Megas. Hay que decir que, para recabar información oficial de Jazztel, intentamos también, como periodistas (no ya como clientes) hablar con algún portavoz de la empresa, o con alguien que se responsabilice de relaciones con los medios de comunicación. Y nos dijeron que no hay nadie que haga esta función.

 

En ocasiones nos da la sensación de que hay muchas cosas que se escapan de nuestro control. A base de trabajo y de formalidad consigues situarte en un determinado punto del mercado. Y confías es tus proveedores, como quieres que tus lectores confíen en ti. Pero, sin quererlo, puedes caer en las garras de vendedores sin escrúpulos (o de empresas sin escrúpulos, que muchas veces es difícil saber cuál de las dos situaciones es la que se está dando) que son capaces de ofrecerte el oro y el moro, a sabiendas de que no van a poder cumplirlo. Me viene a la cabeza el escándalo de AFINSA y Fórum Filatélico, por la coincidencia de que se ha desatado en el mismo día que a nosotros nos ha sucedido lo que relatamos en este artículo.

 

Mirando un poco por Internet, se ve que Jazztel tiene numerosas quejas similares. Por nuestra parte, hemos informado del caso al presidente de la Comisión de Industria, Turismo y Comercio del Congreso de los Diputados, Antonio Cuevas, ya que pensamos que habría que tomar las medidas oportunas para que empresas que funcionan de forma tan deficiente puedan perder la licencia para operar como proveedor de telecomunicaciones.

 

Y terminamos repitiendo una frase del primer párrafo: “Por eso es necesario contar con una compañía seria, que nos garantice el acceso”.

 

Javier Bustamante


Actualizaciones de la situación

  • Día 20 de mayo de 2006: Seguimos sin conexión de Internet después de 10 días, sin que Jazztel nos haya dado una solución.

  • Día 21 de mayo de 2006: Seguimos sin conexión de Internet después de 11 días, sin que Jazztel nos haya dado una solución.

  • Día 22 de mayo de 2006: Seguimos sin conexión de Internet después de 12 días, sin que Jazztel nos haya dado una solución. Hoy hemos conseguido hablar con una persona que parece razonable y se ha interesado por nuestro problema. Por la tarde nos han llamado por teléfono del departamento de atención al cliente, asegurándonos que el problema está detectado y solucionado, por lo que proceden al envío inmediato del material.

  • Día 23 de mayo de 2006: Seguimos sin conexión de Internet después de 13 días, esperando que Jazztel nos dé la solución prometida.

     

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